El Real Betis Balompié firmó en Mestalla una de esas noches que se recuerdan por el nombre propio que las protagoniza. Con un gol de Pablo García, canterano bético de 20 años, el conjunto de Manuel Pellegrini se impuso por 0-1 al Valencia CF en el partido aplazado de la primera jornada de LaLiga, un resultado que sitúa a los verdiblancos como colíderes de la competición junto al Sevilla.
Una volea que vale oro
El guion parecía escrito para otros nombres hasta que, en el minuto 79, Pellegrini decidió dar entrada a Pablo García en sustitución de Fornals. Apenas necesitó cuatro minutos para inscribir su nombre en la historia reciente del club: tras una pared con Fran García, el sevillano conectó una volea a media altura, imposible para el portero valencianista, que supuso el único tanto del choque. Fue su primer gol en Primera División, y llegó en el peor-mejor momento posible.
Un futuro que por un momento se aparcó
El delantero afrontaba el verano entre rumores de salida, con el Hull City inglés como principal interesado en su fichaje, después de que el propio club le abriera la puerta tras una pretemporada notable. «Son quince años de mi vida», declaró tras el partido, en referencia a toda una vida vinculada a la disciplina bética. El gol de Mestalla no despeja su futuro, pero sí refuerza sus argumentos para intentar hacerse un hueco en la plantilla de Pellegrini.
La emoción, en la grada
Entre el público, con lágrimas en los ojos, su padre, Ramón García, resumía lo que significaba el momento: «El abrazo que me ha dado, con eso me puedo morir tranquilo», confesó, recordando el largo camino de su hijo por las categorías inferiores verdiblancas hasta debutar como goleador en la máxima categoría.
Con este triunfo, el Betis suma su segunda victoria consecutiva en el arranque liguero y encara con optimismo los próximos compromisos, con la cantera, una vez más, aportando su granito de oro a la causa.
