Bouaré, entre la renovación y el interés del Rayo: el pulso de un canterano que quiere hueco en el primer equipo

Bouaré, entre la renovación y el interés del Rayo: el pulso de un canterano que quiere hueco en el primer equipo

El Real Betis Balompié vive estos días un pulso particular con uno de sus canteranos. Gnangoro Bouaré, centrocampista almeriense que acaba de cumplir 22 años, se ha convertido en protagonista del final del mercado estival, con el Rayo Vallecano llamando a la puerta de Heliópolis por su fichaje.

De la cantera al primer equipo

Bouaré es un producto genuino de la casa. Tras pasar por equipos de la provincia de Almería, recaló en la cantera bética y fue creciendo por las categorías inferiores hasta asentarse en el Betis Deportivo. En enero de 2025 salió cedido al Atlético Sanluqueño, donde sumó minutos en Primera Federación, y regresó al filial verdiblanco el pasado verano. Desde entonces no ha dejado de crecer: esta pretemporada ha sido uno de los canteranos con más presencia a las órdenes de Manuel Pellegrini, disputando minutos junto a los habituales del primer equipo en los amistosos de preparación.

Interés del Rayo y renovación sobre la mesa

Ese rendimiento no ha pasado desapercibido fuera del club. Según diversas informaciones del mercado, el Rayo Vallecano ha preguntado por su situación, con la intención de hacerse con sus servicios, ya sea en forma de cesión o de traspaso definitivo si el precio convence. El Betis, sin embargo, no contempla por ahora dejarle salir: prefiere resolver primero la renovación de su contrato, que expira en 2027, y ha puesto sobre la mesa una ampliación por tres temporadas más.

La clave está en el propio jugador. Bouaré, consciente de su progresión, no quiere firmar una renovación que le devuelva a competir en Segunda RFEF con el filial: su aspiración pasa por consolidarse en la primera plantilla. Mientras el club bético fija su valoración en torno a los 500.000 euros para posibles ofertas, la entidad de Heliópolis confía en atar a uno de los suyos antes de que el interés externo se convierta en algo más serio.

Un nuevo capítulo, en definitiva, de una cantera bética que sigue empujando con fuerza en los despachos y en el césped.