Dani Ceballos regresó a los terrenos de juego con el Real Betis en La Cerámica, en el triunfo por 1-2 ante el Villarreal, casi nueve años y medio después de su último partido oficial como jugador verdiblanco. El centrocampista de Utrera, que dejó la disciplina bética en 2017 rumbo al Real Madrid, ha vuelto este verano como agente libre firmando hasta 2029, y el pasado lunes pudo por fin sentir de nuevo el césped con la elástica del club de su vida.
Pellegrini le dio entrada en el minuto 57 en sustitución de Isco, cuando el Betis remontaba el gol inicial de Gerard Moreno. En los algo más de media hora que disputó, Ceballos firmó una actuación impecable: no falló ni uno solo de sus veinte pases intentados, siete de ellos en campo rival, y sumó tres recuperaciones y una única pérdida. Una puesta en escena que, más allá de los números, transmitió la seguridad y el criterio esperados de su regreso.
La bienvenida del vestuario
El cariño hacia el sevillano no se quedó en la grada. Varios compañeros dejaron constancia pública del momento con mensajes de bienvenida, destacando el orgullo de contar de nuevo con él en la plantilla, prueba de que, pese a los años fuera, Ceballos nunca dejó de sentirse parte de la familia bética.
El propio jugador ya había expresado en su presentación lo especial de este paso: «He soñado con estar aquí», aseguró, reconociendo momentos de incertidumbre durante la negociación pero que finalmente «hemos hecho lo correcto». También puso en valor la evolución del club en su ausencia: «Del club que me fui hasta ahora han construido un Betis muy grande, antes era inimaginable».
Con este triunfo, el segundo consecutivo, el Betis asciende a la tercera plaza de LaLiga, y Pellegrini gana una pieza más para repartir minutos en una medular exigida por el calendario europeo. El reto para Ceballos será consolidar su condición física tras meses sin competir de forma regular y ganarse un hueco en el once de un equipo que atraviesa un gran momento.

