El Real Betis ha comunicado a Sofyan Amrabat, en la jornada del 10 de agosto, que su fichaje no es una posibilidad en estos momentos. El club verdiblanco cierra así, al menos por ahora, un culebrón que llevaba semanas abierto y que finalmente ha chocado con la realidad económica de Heliópolis.
Un salario inasumible
Las cuentas no salían. El internacional marroquí percibía en el Fenerbahçe cerca de cinco millones de euros netos por temporada, una cifra muy alejada del techo salarial que maneja la dirección deportiva bética. La operación completa, entre traspaso y ficha, habría rozado los diez millones de euros, un desembolso que el Betis ha decidido no asumir en la recta final del mercado.
El club no cierra del todo la puerta: fuentes del entorno no descartan que la operación pueda reactivarse en los últimos días de mercado si las cifras se ajustan, aunque a día de hoy no figura entre las prioridades de Manuel Pellegrini.
La delantera, la gran prioridad
El giro de guion tiene una explicación clara: el Betis ha decidido volcar sus esfuerzos y su margen económico en fichar un delantero centro que compita con Cucho Hernández y aporte gol inmediato. Era, de hecho, el objetivo marcado desde finales de julio por la secretaría técnica.
El nombre que más había sonado en las últimas semanas, el croata Franjo Ivanović, se ha alejado del radar bético tras decantarse por la oferta del RC Lens francés, obligando al club a activar alternativas. Mientras tanto, en el centro del campo, la operación para el regreso de Dani Ceballos sigue viva, condicionada también al encaje salarial, con el respaldo público de compañeros como Marc Roca.
Con el mercado a contrarreloj, la afición bética espera movimientos en los próximos días que refuercen una plantilla que ya ha sumado piezas como Fran García y que ahora necesita gol arriba para competir en todos los frentes de la temporada.
