Crónica| C.D Leganés 4-0 Real Betis: Fin del juego

Se acabó. Se terminó. Hoy es, o debería ser, el fin de una etapa en el Real Betis Balompié. Un Real Betis Balompié que no hay perdido hoy en Butarque, sino que ha hecho el más espantoso ridículo que puede hacer un equipo sobre cualquier terreno de juego y como no, delante de más de cuatrocientos béticos. 

¿Hasta cuando? ¿Hasta qué momento se debe esperar para terminar con todo esto? Ya se conoce el camino. ¡Ya se hizo una vez! Y la historia, vuelve a repetirse…

¿Quieren saber qué ocurrió en el partido? Es muy sencillo de resumir, créanme. Es la historia de un equipo que prometió ser una manada de lobos, para después arrastrar, escupir y enterrar el escudo en cualquier asiento del precioso estadio de Butarque. Pero espera…¿Solo Butarque? No, de sobra saben que no. 

Veinte primeros minutos, dos goles regalados. Por falta de intensidad, de ganas, por falta de sentimiento. ¿Quién se montó en ese avión, rumbo a Madrid, mordiéndose los nudillos por saber que iba a defender al Real Betis? Creo que todos saben la respuesta. 

Y la historia continuó, exactamente igual que ocurre siempre. Con el paso del tiempo como cruel verdugo de un bético que cada día se cansa más y más de gritarle a una televisión que dónde está su Betis. Pues como diría uno que yo me sé, donde habite el olvido.

Cuatro goles, como cuatro soles. Igual que en Granada, Igual que frente a Las Palmas…Igual que frente al Alavés. Y esta noche, no serán ellos, ni mucho menos, quienes no duerman por ello.

Sigo pensando en cómo un padre, o una madre, puede haber convencido a su hijo de que se estampe los colores verdiblancos en el pecho. Porque esto ya no se trata de un sentimiento. Esto es, sufrir y más sufrir. Esto querido niño bético, no es el Betis. 

No cabe más resumen del encuentro. No cabe más resumen de la historia. El Betis ha muerto. O mejor dicho, al Betis lo han matado, y ese es el único hecho, que ha acontecido esta temporada.