Qué bonito vivir momentos así. Saber que estás a punto de sentir algo importante. De esas noches que si acaban bien, nunca se olvidan. Bien es cierto que el equipo ha dejado dudas en los partidos previos y no está en su mejor momento, pero eso queda en un segundo plano.
Poco a poco, a medida que se ha ido acercando la fecha del encuentro, se ha ido creando el clima propicio para momentos como este. Mucho ha ayudado la creación del hashtag #CreoenTiBetis, impulsado por la cuenta de X, @fanaticsbetis.
La afición responderá. Estará con los suyos. Empujará, gritará, animará. El primer paso ya está dado, que es creer, ahora toca remontar, y eso ya depende de los once elegidos por Pellegrini.
La segunda parte del partido contra el Celta debe ser la línea a seguir para darle la vuelta a la eliminatoria. Se pudo ver un Betis intenso, con actitud, que apretó y encerró a su rival. Si es capaz de repetir esa energía, la remontada estará más cerca.
Solo es un gol de diferencia, un resultado totalmente factible para voltearlo, pero la clave para la remontada es evitar ese «bloqueo» que el cuadro verdiblanco lleva manifestando un tiempo atrás.
El Real Betis se juega su temporada. Porque ganarle al Panathinaikos supondría seguir vivo en Europa League con un cuadro favorable. Además, sería ese punto de inflexión que permita al equipo liberarse para encarar el tramo final de campeonato y seguir luchando esa quinta plaza que, con total seguridad, dará acceso a Champions.
Manuel Pellegrini saldrá con todo. Sólo tiene las bajas de Isco y Lo Celso por lesión y Llorente por sanción.

Al otro lado está el Panathinaikos, que quiere hacer bueno el 1-0 de la ida. Rafa Benítez reservó a todos los titulares en el partido de liga pensando en el duelo de la Cartuja. Empató a cero contra el Panetolikos, aunque su cuarto puesto en Grecia no corre peligro.
El técnico español pierde a Zaroury, pero recupera a Javi Hernández, que tiene muchas opciones de ser titular.
Equipo sólido, bien ordenado, con las líneas juntas y muy peligroso en las transiciones. Ya lo demostró en el partido de ida, donde supo resistir incluso estando en inferioridad numérica y aprovechar su oportunidad.
Los griegos no necesitan asumir riesgos. Su plan pasa por incomodar, bajar el ritmo del partido y sacar partido de cualquier error del Betis. Un guion que obligará a los verdiblancos a mantener la máxima concentración y equilibrio para evitar concesiones.
El Betis no necesita una revolución, sino volver a encontrarse. Ajustar detalles, recuperar la confianza y competir. Tiene argumentos, tiene plantilla y tiene una oportunidad real de seguir haciendo historia. Pero, sobre todo, necesita hacerlo como siempre ha sido este club: unidos.
Porque entre la duda y la fe, esta noche en La Cartuja no solo se juega un partido. Se juega una forma de sentir.

