El Real Betis ya tiene a su primer fichaje en el mercado de invierno. Se trata de Álvaro Fidalgo, centrocampista procedente del Club América que firma con el conjunto verdiblanco hasta 2030.
La operación se ha fraguado en una cantidad cercana a los 2 millones, un precio muy por debajo de su valor de mercado. El Betis ya llevaba un tiempo tanteando al jugador y todo parecía encaminado para que recalara en verano, pero debido a las bajas, todo se ha precipitado y se ha adelantado para esta ventana.
Álvaro Fidalgo no es un nombre conocido por muchos, pero en México se ha convertido en una figura de mucho peso. Sólo hay que ver la gran mayoría de mensajes que los aficionados del América han publicado después de conocer su marcha. El Betis ficha a un jugador diferente, especial, que a continuación desgranamos detenidamente.
Fidalgo, nacido en 1997, actúa principalmente como interior o volante mixto, una posición desde la cual cumple una función clave: conectar líneas, ofrecer siempre una salida limpia y marcar el ritmo del partido. Su influencia no siempre se refleja en estadísticas llamativas, pero sí en el funcionamiento colectivo del equipo.
Una de sus principales virtudes es su lectura del juego. Se mueve con naturalidad entre líneas, interpreta los espacios y rara vez toma decisiones precipitadas. En equipos que sustentan su juego en la posesión, como el Betis, su perfil resulta muy válido, ya que es fiable en el pase corto y medio, entiende las sociedades y mantiene el ritmo del partido bajo control.

Además, Fidalgo destaca por su regularidad. Partido tras partido mantiene un nivel alto, incluso en contextos adversos o encuentros de alta exigencia física. Su compromiso defensivo y su mentalidad competitiva compensan un físico que no sobresale por potencia ni por dominio en el choque.
No obstante, su juego también presenta áreas de mejora. El centrocampista español no es un jugador de gran aporte goleador ni de números elevados en asistencias, aunque en la temporada 24/25 se fue a los 8 goles y 9 asistencias. Llega bien a posiciones ofensivas, pero le falta mayor contundencia en el último toque. Asimismo, puede verse superado en duelos físicos ante rivales de mayor fortaleza corporal. En cuanto a su rol ideal, Fidalgo rinde mejor como interior en un 4-3-3 o como volante mixto con libertad para asociarse. No es un “10” clásico ni un contención puro, sino un futbolista de equilibrio, de esos que hacen funcionar al equipo desde el orden y la claridad.
En resumen, por condiciones y cualidades, Álvaro Fidalgo encaja a la perfección en un Betis que tiene un contexto idóneo para que el mediocentro español muestre todo su potencial. Ahora bien, necesitará un tiempo de adaptación para acostumbrarse a un fútbol más rápido como el de la Liga española. Es de esos jugadores que se ven como una proyección de su entrenador en el campo. El Real Betis ficha a un cerebro silencioso, indispensable para que el engranaje bético siga girando a la perfección.

