El Real Betis se marchó de Balaídos con un empate sin goles (0-0) ante el Celta de Vigo en la jornada 10 de LaLiga, disputada el domingo 25 de octubre. Un punto que sabe a poco por las ganas, pero que, visto cómo se desarrolló el choque, también tiene su valor.
Un inicio muy cuesta arriba
Los de Pellegrini sufrieron en los primeros compases. Durante los primeros veinte minutos, el conjunto celeste sometió al Betis y fue Álvaro Valles quien sostuvo al equipo con varias paradas de mérito. Sin el meta, el guion habría sido muy distinto.
Con el paso de los minutos el Betis fue equilibrando el encuentro, aunque sin lograr hacerse con el control ni generar ocasiones claras de peligro. El partido se volvió espeso e inconexo, con ambos equipos pagando el esfuerzo.
El peaje de Europa
Tanto el Betis como el Celta habían disputado entre semana su respectivo partido de competición europea, y eso se notó en las piernas, sobre todo en la segunda mitad. En el minuto 52, Nelson Deossa estrelló un potente disparo en el larguero, el aviso más serio para los verdiblancos en todo el partido.
El Celta, que llegó a dominar, acabó también muy cansado y se conformó con el reparto de puntos. Las crónicas coinciden en que fue un duelo igualado en el que cualquiera pudo llevarse el triunfo en un final abierto.
Lo que deja el empate
El Betis suma fuera de casa en una semana exigente y mantiene el pulso en la zona alta de la tabla. Pellegrini tendrá ahora que gestionar las cargas de una plantilla que compite en tres frentes y que necesitará rotaciones inteligentes para llegar en forma a los próximos compromisos.
La nota positiva es la solidez defensiva y la figura de Valles, que se confirma como un seguro bajo palos. La asignatura pendiente sigue siendo la contundencia arriba: sin pegada, los puntos se escapan en partidos como este.
Habrá que ver cómo responde el equipo tras el parón de esfuerzo y si las piezas importantes llegan descansadas a la próxima cita.
